Bueno, aquí continuo con lo que había prometido. Luego del año que duró la gestión, el grupo se había consolidado bastante bien, quedamos 10 de los 13 que empezamos y ya se había logrado un ritmo de trabajo interesante. Una de las últimas cosas que hicimos fue hacer las fichas bibliográficas de nuestra biblioteca y un campeonato que salió bastante bien pese a que hubo un gran retraso y que mi casa quedó tan sucia después de preparar las hamburguesas y no sé qué más.
Tuvimos una última reunión como de despedida y repasamos un poco lo que se había logrado y lo que faltaba. De allí entregamos el poder al comité electoral y esta vez se presentaron dos listas, una de ellas formada por la lista que perdió ante nosotros, esa que estaba formada en base a mi código. Su lema era "la lista de todos los códigos" y era verdad, había desde el 95 hasta el 2000 (era el año 2001), esta vez sí pudieron ganar pero tal como estaba previsto, esta característica de tener a varios códigos realmente lo que hizo fue desunir al grupo. Yo recuerdo mucho cómo fue. La sala de lectura ya no se respetaba, en la oficina había gente riendo a risotadas mientras al lado trataban de estudiar.
Me dio mucha pena ver ese panorama. Ya el periódico mural no interesaba y lo peor fue que en esta gestión se produjo la primera toma de la UNI después de muchísimos años (antes de la permanencia de militares que duró hasta el 97, justo cuando yo era cachimbo). Ahí fue lo peor, nadie del centro se apareció, yo estaba en el tercio y pudimos organizarnos un poco, pero no el centro de estudiantes que debió estar allí. Era increíble ver cómo la facultad carecía de unidad, mucha gente se dejaba llevar por lo que otras facultades proponían, allí donde el centro de estudiantes está altamente politizado. Muchos eran centros corruptos, manejados por "estudiantes eternos", que fomentaban la anarquía, so pretexto de erradicar la corrupción, so pretexto de mejorar las condiciones de los alumnos.
Eran todas formas retrógradas de hacer política estudiantil, ninguna era una propuesta concreta por los problemas que los estudiantes tienen como que sus profesores los respeten no faltando por las puras sin avisar, el mejorar cada vez sus conocimientos, el hecho de que las evaluaciones sean justas, etc etc. Nunca protestaron por eso que siempre hemos sufrido y que está directamente relacionada con nuestro futuro.
Los siguientes centros fueron desastrosos en general, hubo más tomas y llegaron a aparecer los centros "pro-tomas", hasta casi linchan a un amigo mío y a mí mismo por la torpeza de estos centros totalmente nefastos. Eran buenos para organizar fiestas y campeonatos. De esta forma se ganaban la simpatía de los estudiantes y después ganaban adeptos para apoyar las tomas que en realidad no aportaron nada a nuestra universidad, ojalá recuerden la imagen estúpida y ridícula de los "hombres araña" destrozando la infraestructura, apaleando a opositores, etc. ¡Nunca más debemos llegar a tal nivel de barbarie y estupidez!. Hasta la próxima.
En este blog trataré de hablar sobre las impresiones que me causó la vida en mi querida Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Ingeniería de Perú, en la especialidad de matemática. Siempre seré un aprendiz tanto de matemática como de educación en matemática, espero poder llegar lejos en este objetivo.
lunes, 28 de marzo de 2011
miércoles, 29 de diciembre de 2010
El Centro de Estudiantes, parte 2
Luego de triunfar en la elecciones y celebrar todo lo que se pudo fue momento de empezar la gestión. Yo tenía mis dudas de que pudiera ser manejable el hecho de ser tantos y sin una cabeza definida, ya que en la práctica todos tenían las mismas funciones y una opinión con el mismo peso. La forma de gestionar el centro de estudiantes fue mediante debates semanales.
Cada semana, los viernes en la noche en el cuarto piso se realizaba la sesión. El secretario de actas fue David García y el moderador Antonio Dalmau aunque también podía ser otro, incluso yo en alguna oportunidad. El principio que adoptamos para realizar un buen debate era hablar sólo cuando se le daba a alguien la palabra, aunque ya se imaginarán que esto fue muy difícil de llevar. Y a veces se llegaba a debates muy acalorados aunque generalmente todo llegaba a un buen término. Después de las reuniones se volvió un ritual obligatorio ir a comer chifa en un restaurant que ya no existe en Habich que servía bien tay pa, hay que reconocer , y al alcance de nuestros modestos bolsillos de estudiante y donde Roberto se pedía un misterioso chaufa montado con dos huevos.
Puedo decir que aprendí mucho de estas sesiones, sobre lo que significa la democracia, el respeto a la opinión distinta y acatar lo que dice la mayoría salvo en el caso en que se abusa la democracia en favor de la impunidad y el aprovechamiento personal. Eso pasó una vez, dos individuos sacaron varias impresiones de la máquina del centro para sus informes y no pagaron nada de nada. Cada impresión era 50 céntimos, bastante para nuestro magro presupuesto, y si sacan la cuenta de que al menos sacaron 20 hojas. Yo denuncié este hecho, fueron encontrados culpables y a la vez eran confesos, pero como la gente era pata de ellos, se votó por no hacerles pagar nada ni sancionarlos de alguna forma. La gente se reía de la palomillada, como lo hacen ciertos políticos cuando se hacen los vivos y eso me irritó bastante, lo que hice fue decir que yo no podía estar en ese centro de gente corrupta y que renunciaba a mi cargo, tras lo cual dejé el lugar.
La gente me buscaba y me decía que regrese que no era nada pero nadie entendía que eso no era por la plata sino por nuestros principios y por la razón de ser elegidos. Al final la gente entró en razón, me dijeron que volviera porque iba a haber otro juicio y que esta vez sería justo. Dicho y hecho volví y se sancionó a esos dos individuos además del dinero que había que reponer.
Cuando alguno de nosotros no cumplía alguna de sus tareas existía una lista de multas para nosotros. Creo que uno llegó a pagar unos 30 soles en total. Creo que en cierto momento se logró una disciplina entre nosotros y todo funcionaba bien. Se lograron algunas cosas que nos costaron pero el trabajo en equipo y la colaboración de todos la hacía posible. Teníamos el periódico mural actualizado cada semana, la biblioteca ordenada y con tarjetas de lectura, la impresora funcionando, máquinas a disposición de los estudiantes, la sala de lectura limpia y sin gente que grite, etc.
Espero escribir pronto la tercera parte y final de esta reseña. Hasta la próxima.
Cada semana, los viernes en la noche en el cuarto piso se realizaba la sesión. El secretario de actas fue David García y el moderador Antonio Dalmau aunque también podía ser otro, incluso yo en alguna oportunidad. El principio que adoptamos para realizar un buen debate era hablar sólo cuando se le daba a alguien la palabra, aunque ya se imaginarán que esto fue muy difícil de llevar. Y a veces se llegaba a debates muy acalorados aunque generalmente todo llegaba a un buen término. Después de las reuniones se volvió un ritual obligatorio ir a comer chifa en un restaurant que ya no existe en Habich que servía bien tay pa, hay que reconocer , y al alcance de nuestros modestos bolsillos de estudiante y donde Roberto se pedía un misterioso chaufa montado con dos huevos.
Puedo decir que aprendí mucho de estas sesiones, sobre lo que significa la democracia, el respeto a la opinión distinta y acatar lo que dice la mayoría salvo en el caso en que se abusa la democracia en favor de la impunidad y el aprovechamiento personal. Eso pasó una vez, dos individuos sacaron varias impresiones de la máquina del centro para sus informes y no pagaron nada de nada. Cada impresión era 50 céntimos, bastante para nuestro magro presupuesto, y si sacan la cuenta de que al menos sacaron 20 hojas. Yo denuncié este hecho, fueron encontrados culpables y a la vez eran confesos, pero como la gente era pata de ellos, se votó por no hacerles pagar nada ni sancionarlos de alguna forma. La gente se reía de la palomillada, como lo hacen ciertos políticos cuando se hacen los vivos y eso me irritó bastante, lo que hice fue decir que yo no podía estar en ese centro de gente corrupta y que renunciaba a mi cargo, tras lo cual dejé el lugar.
La gente me buscaba y me decía que regrese que no era nada pero nadie entendía que eso no era por la plata sino por nuestros principios y por la razón de ser elegidos. Al final la gente entró en razón, me dijeron que volviera porque iba a haber otro juicio y que esta vez sería justo. Dicho y hecho volví y se sancionó a esos dos individuos además del dinero que había que reponer.
Cuando alguno de nosotros no cumplía alguna de sus tareas existía una lista de multas para nosotros. Creo que uno llegó a pagar unos 30 soles en total. Creo que en cierto momento se logró una disciplina entre nosotros y todo funcionaba bien. Se lograron algunas cosas que nos costaron pero el trabajo en equipo y la colaboración de todos la hacía posible. Teníamos el periódico mural actualizado cada semana, la biblioteca ordenada y con tarjetas de lectura, la impresora funcionando, máquinas a disposición de los estudiantes, la sala de lectura limpia y sin gente que grite, etc.
Espero escribir pronto la tercera parte y final de esta reseña. Hasta la próxima.
miércoles, 13 de octubre de 2010
El Centro de Estudiantes, parte 1
Recuerdo que cuando cachimbo en mi primera clase, que era la de Química I, llegó una agradable chica y su amigo, eran Jessica Gordillo y César Castromonte. Cuando la gente dejó de piropear a Jessica, pudieron darnos el saludo de bienvenida a la facultad y nos decían que ellos estaban a nuestra disposición para cualquier consulta sobre la vida en la facultad, también dijeron que nos harían una recepción y que habría bocaditos :P. Yo, en ese tiempo, era muy meticuloso con mis estudios así que para mí cero distracciones. Pero aquellos que sí fueron, me contaron que la pasaron bien y vi que se hicieron amigos de varios allí. Hasta uno consiguió enamorada con la cual se quedó varios años. Qué mala suerte, quizás allí hubiera conocido a alguien :P pero esa es otra historia.
Luego de esa directiva que se portó bien con nosotros, llegó otra, presidida por José Diaz, que también se veía interesante. Allí sí me acerqué más, vi que eran 13 al principio pero fueron desertando tantos que quedaron tres. El centro no funcionaba bien pese a la voluntad de esos valientes y un grupo cercano de amigos, incluyéndome, formó el grupo de apoyo con lo cual el centro de estudiantes otra vez tenía gente y se trabajó bien allí, fue más o menos eficiente. Esa gente estaba motivada para formar la lista siguiente y por cosas del destino querían que yo fuera el secretario general. Me gustó mucho la idea pero vi que el grupo después de todo era muy heterogéneo y no había un consenso sobre la intención de querer formar una lista. Habiendo tan pocos, decidí no postular y se disolvió ese grupo.
Yo no oculto mi gusto por participar en la vida política, de hecho estuve en el Consejo de Facultad dos veces, entonces a mí me quedaba aún la idea de hacer una lista, tenía muchos potenciales votantes porque conocía gente de todos los códigos incluyendo a los cachimbos. Pensé en la gente de mi código (97-2) pero tuve una mala experiencia de trabajo en equipo con ellos, en el Expociencia 98, así que cuando me invitaron dije ¡con ustedes nunca más!.
En eso encontré otra lista que se formaba, de la mancha del código 98-I, de esa gente conocía a Christian Oliva (además promoción del colegio), David García y Oscar Chacaltana. entre otros. Faltaba justo uno para completar la lista, aunque yo no era del código fue bienvenida mi participación. Ese fue el principio de una alianza y amistad muy entrañable con ellos.
Ya teníamos muchos votos asegurados, la gente que iba a votar por mi lista anterior se puso de parte nuestra y ya parecía un hecho que llegaríamos a la directiva pero mi código se repotenció, pusieron de cabeza de lista al carismático Deca (José Luis Palomino) y juntaron gente de otros códigos, claro que la mayoría era de mi código (97-II). Nosotros no les dimos mayor importancia, sabíamos que eran relajados y que no alcanzarían ni siquiera a entregar la lista de firmas necesarias para la postulación.
Cuando apenas había terminado el plazo para recibir candidatos, nos enteramos que esa lista se había presentado. Nos preocupamos un poco pero no lo suficiente. La elecciones eran el miércoles de la siguiente semana, habría debate el lunes. Sólo nos preparábamos para eso. El sábado la facultad amaneció con algo extraño, supimos que la gente de la lista aquella estuvo en ACECOM varias horas. Luego se fueron a Metro (jaja nuestro servicio de inteligencia funcionaba bien), quién sabe a qué y al volver y pasar un par de horas, vimos un afiche gigante colgado con la cara de Deca, con una sonrisa rara y sus dedos haciendo la V que era también porque se trataba de la lista 2 y estaban repartiendo volantes con sus promesas y con las fotos de sus 13 miembros (para eso fueron a metro :P), ¡y nosotros no habíamos hecho nada!. Para el lunes ya mucha gente se había puesto de su lado, aunque el debate lo ganamos nosotros tras un emotivo discurso emitido por Oscar Chacaltana y redactado por Roberto Suárez, superando al discurso improvisado y sincero de Deca.
Esa noche nos juntamos todos en la casa de Christian a diseñar la estrategia de emergencia, la preparación de volantes y también de carteles, los cuales hicimos con muchísimo cuidado, recortando una a una las letras y luego colocándolas en una elegante tela azul, fue una amanecida terrible. Yo regresé a mi casa a las 7 am, me la pasé durmiendo, mientras que mis amigos, guitarra en mano, hablaban en los pasillos de la facultad de nuestro plan y la gente que teníamos. Yo llegué en la tarde a la UNI y me contaron sobre eso.
El día de la elección, todos estábamos súper nerviosos, para mala suerte nuestra, varios de los miembros de mesa simpatizaban con la lista 2 abiertamente pero no se podía hacer nada. Yo paseaba nervioso por los pasillos, los amigos físicos tenían práctica en el cuarto piso. Poco antes de las cuatro, yo estaba entrando a la facultad cuando se iban 4 amigas. Yo las saludé y les pregunté por si acaso si ya habían votado, me dijeron que no porque acababan de salir del laboratorio y pensaban que ya se había acabado, yo le dije noooo, por favor vengan a votar :). Los hicieron, y además como eran amigas mías (ellas ingresaron el 2000-I) sabía que estarían a mi favor tal como me lo dijeron luego de votar.
Y de allí ya se cerró la elección. Fueron al centro de estudiantes que estaba administrado por el comité electoral. Los malditos daban "flashes" mientras contaban. Íbamos perdiendo al principio, pero mientras avanzaba el conteo la situación era oscilante, a veces ellos arriba a veces ellos abajo de nosotros, ¡malditoooooos!. Hasta que se llegó al 100%, salió un pata diciéndoles a los de la lista 2 ¡hicimos todo lo que pudimos!, y se anunciaron los resultados, ¡Lista 1: 147 votos!, ¡Lista 2: 144 votos!, ganadores: ¡Lista 1!, el júbilo estalló entre nuestra gente, fuimos al cuarto piso a avisarles a los que daban práctica. Qué alucinante, los cuatro votos que nos permitieron ganar esa vez, fueron de esas cuatro amigas que logré captar poco antes de que se acabaran las elecciones.
Muy feliz, mi gente fue a celebrar la victoria, yo aún no iba a las celebraciones porque mi disciplina de aquellos tiempos no me lo permitía aunque eso iba a cambiar muy pronto...
continuará...
Luego de esa directiva que se portó bien con nosotros, llegó otra, presidida por José Diaz, que también se veía interesante. Allí sí me acerqué más, vi que eran 13 al principio pero fueron desertando tantos que quedaron tres. El centro no funcionaba bien pese a la voluntad de esos valientes y un grupo cercano de amigos, incluyéndome, formó el grupo de apoyo con lo cual el centro de estudiantes otra vez tenía gente y se trabajó bien allí, fue más o menos eficiente. Esa gente estaba motivada para formar la lista siguiente y por cosas del destino querían que yo fuera el secretario general. Me gustó mucho la idea pero vi que el grupo después de todo era muy heterogéneo y no había un consenso sobre la intención de querer formar una lista. Habiendo tan pocos, decidí no postular y se disolvió ese grupo.
Yo no oculto mi gusto por participar en la vida política, de hecho estuve en el Consejo de Facultad dos veces, entonces a mí me quedaba aún la idea de hacer una lista, tenía muchos potenciales votantes porque conocía gente de todos los códigos incluyendo a los cachimbos. Pensé en la gente de mi código (97-2) pero tuve una mala experiencia de trabajo en equipo con ellos, en el Expociencia 98, así que cuando me invitaron dije ¡con ustedes nunca más!.
En eso encontré otra lista que se formaba, de la mancha del código 98-I, de esa gente conocía a Christian Oliva (además promoción del colegio), David García y Oscar Chacaltana. entre otros. Faltaba justo uno para completar la lista, aunque yo no era del código fue bienvenida mi participación. Ese fue el principio de una alianza y amistad muy entrañable con ellos.
Ya teníamos muchos votos asegurados, la gente que iba a votar por mi lista anterior se puso de parte nuestra y ya parecía un hecho que llegaríamos a la directiva pero mi código se repotenció, pusieron de cabeza de lista al carismático Deca (José Luis Palomino) y juntaron gente de otros códigos, claro que la mayoría era de mi código (97-II). Nosotros no les dimos mayor importancia, sabíamos que eran relajados y que no alcanzarían ni siquiera a entregar la lista de firmas necesarias para la postulación.
Cuando apenas había terminado el plazo para recibir candidatos, nos enteramos que esa lista se había presentado. Nos preocupamos un poco pero no lo suficiente. La elecciones eran el miércoles de la siguiente semana, habría debate el lunes. Sólo nos preparábamos para eso. El sábado la facultad amaneció con algo extraño, supimos que la gente de la lista aquella estuvo en ACECOM varias horas. Luego se fueron a Metro (jaja nuestro servicio de inteligencia funcionaba bien), quién sabe a qué y al volver y pasar un par de horas, vimos un afiche gigante colgado con la cara de Deca, con una sonrisa rara y sus dedos haciendo la V que era también porque se trataba de la lista 2 y estaban repartiendo volantes con sus promesas y con las fotos de sus 13 miembros (para eso fueron a metro :P), ¡y nosotros no habíamos hecho nada!. Para el lunes ya mucha gente se había puesto de su lado, aunque el debate lo ganamos nosotros tras un emotivo discurso emitido por Oscar Chacaltana y redactado por Roberto Suárez, superando al discurso improvisado y sincero de Deca.
Esa noche nos juntamos todos en la casa de Christian a diseñar la estrategia de emergencia, la preparación de volantes y también de carteles, los cuales hicimos con muchísimo cuidado, recortando una a una las letras y luego colocándolas en una elegante tela azul, fue una amanecida terrible. Yo regresé a mi casa a las 7 am, me la pasé durmiendo, mientras que mis amigos, guitarra en mano, hablaban en los pasillos de la facultad de nuestro plan y la gente que teníamos. Yo llegué en la tarde a la UNI y me contaron sobre eso.
El día de la elección, todos estábamos súper nerviosos, para mala suerte nuestra, varios de los miembros de mesa simpatizaban con la lista 2 abiertamente pero no se podía hacer nada. Yo paseaba nervioso por los pasillos, los amigos físicos tenían práctica en el cuarto piso. Poco antes de las cuatro, yo estaba entrando a la facultad cuando se iban 4 amigas. Yo las saludé y les pregunté por si acaso si ya habían votado, me dijeron que no porque acababan de salir del laboratorio y pensaban que ya se había acabado, yo le dije noooo, por favor vengan a votar :). Los hicieron, y además como eran amigas mías (ellas ingresaron el 2000-I) sabía que estarían a mi favor tal como me lo dijeron luego de votar.
Y de allí ya se cerró la elección. Fueron al centro de estudiantes que estaba administrado por el comité electoral. Los malditos daban "flashes" mientras contaban. Íbamos perdiendo al principio, pero mientras avanzaba el conteo la situación era oscilante, a veces ellos arriba a veces ellos abajo de nosotros, ¡malditoooooos!. Hasta que se llegó al 100%, salió un pata diciéndoles a los de la lista 2 ¡hicimos todo lo que pudimos!, y se anunciaron los resultados, ¡Lista 1: 147 votos!, ¡Lista 2: 144 votos!, ganadores: ¡Lista 1!, el júbilo estalló entre nuestra gente, fuimos al cuarto piso a avisarles a los que daban práctica. Qué alucinante, los cuatro votos que nos permitieron ganar esa vez, fueron de esas cuatro amigas que logré captar poco antes de que se acabaran las elecciones.
Muy feliz, mi gente fue a celebrar la victoria, yo aún no iba a las celebraciones porque mi disciplina de aquellos tiempos no me lo permitía aunque eso iba a cambiar muy pronto...
continuará...
domingo, 12 de septiembre de 2010
Blog interesante
Allí, Michael Hurtado coloca cosas de divulgación matemática muy interesantes.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Yo también volé...
Así es, todos volamos alguna vez, unos más alto que otros y otros ya se volvieron animales aéros, otros como las codornices que vuelan pero muy poco. En mi caso fueron por cursos no matemáticos o pseudo-matemáticos jajajaja no mentira, computación y análisis numérico son áreas respetables del conocimiento para mí.
Comencemos con la primera vez que sentí que para volar no hacen faltan ni alas ni hierbas alucinógenas. Fue el curso de computación I. En esos tiempos (1997) tener computadora no era algo habitual, de hecho era alarmante ver cómo algunos de mis compañeros no sabían ni encenderla y otros peor no sabían pasar de una línea a otra o copiar y pegar. Sin contar que nuestro laboratorio de cómputo daba pena con esas computadoras viejas y software 100% pirata. Es alucinante pensar que había un procedimiento entre los técnicos para formatear todas las máquinas en caso de que el INDECOPI llegara en operativo. Yo alguna vez tuve computadora en la secundaria pero sólo con jueguitos y cosas simples. Así que el profesor empezó el curso hablándonos de pseudo-códigos y algoritmos. La mayoría voló al toque incluyéndome pero traté de aferrarme a la vida, tratando de estudiar y practicar el mayor tiempo posible pero nada, sin computadora no era fácil. El salón se dividió en dos partes para la práctica: Una de ellas estaba con un profesor displicente, algo "coquetón" con sus alumnas, en ese grupo pasaron absolutamente todos. En el otro grupo, donde me encontraba, era un profesor que era pura finta pero tranqueaba a nuestras pobres mentes. Mis notas no pasaban de 10, un 3 por allí en esos absurdos exámenes que dábamos ¡programar en papel!. Para aquellos que piensen que eso es didáctico, les pido recordar que no todos teníamos el talento ni la práctica para eso. Así que pensé que este sería mi primer jalado de la universidad. Por suerte un mes y algo antes de que acabe el curso mi papá accedió a mis súplicas y me compró una computadora. Con un disco de 800 megas no más pero lo suficiente para practicar. De allí mi ojos empezaron a volverse como los de un lechuzón de tantas amanecidas programando, tratando de salvar mi ya mancillado honor. Y con un 20 en el examen final pude aprobar con ¡10 de promedio!, de forma espectacular como diría Orestes. En mi grupo pasamos dos, uno que pensé que era un genio de la computación pero no, estaba estudiando ingeniería de sistemas en San Marcos, ¡así no valeeeeeeeeee! y yo. Después de ese semestre, los cursos de computación ya no se me hicieron difíciles.
Después el otro curso maldito fue Química 2. El primer curso lo recibí con una súper profesora: Gina Chiarella. No me gustó la química de la academia pero esta profesora era genial. En el segundo ciclo, el curso fue espantoso con un profesor súper nervioso. Yo siempre fiel a la clase, incluso en la época del mundial de Francia 98, en el que a veces yo era el único que iba a clase aunque también se cruzaba con Dragon Ball (de 10 a 12). El imbécil ese dijo, "aah si tienen una buena asistencia, les podría subir un punto si hiciera falta". A mí no me interesaba eso pero igual lo anoté en mi cerebro. Nunca entendí la lógica de la química, realmente me esforzaba pero mi mente no era capaz de procesar ese conocimiento. Luego del final, pasó lo más triste, me faltaba un punto para pasar, le reclamé ese punto al infeliz aquel pero me dijo que no, que no podía hacer eso. En mi cabeza le mandé saludos a su viejita, saqué el Chang de la biblioteca y me encerré en mi casa desde ese viernes hasta el lunes en la mañana en que fue el susti. Felizmente aprobé esa nota, con 10 igual pero honorífico. Mi motivación principal fue el hecho de no poder llevar cursos realmente interesantes como Cálculo Avanzado y Álgebra Lineal I.
Una motivación parecida fue la que me hizo pasar Economía. El profesor de esos tiempos era una persona súper recalcitrante (ver aquí). Allí pasé con más nota (11) pero tuve que ir al susti también.
Los siguientes cursos fueron una saga completa: Análisis Numérico I y II. El profesor era magnífico: Alessandri Canchoa. Era bastante respetable su teoría. El problema es que ese curso es meramente práctico, pero la profesora no sabía explicar nada y se veía que estaba en la calle como el resto de sus colegas de la rama que generalmente tienen un nivel matemático muy bajo en esa época. Lo peor es que estos cursos se cruzaron con mi peor etapa académica (ver aquí). Ambos cursos los pasé con 10, siempre con un parcial desastroso y un final pasando en forma espectacular, en especial el segundo que contra todo pronóstico, necesitaba 13 y saqué esa nota, además que fui el único aprobado en el final. Ah podía acariciar la gloria con mis manos :P.
Sé que para la mayoría de ustedes, algunos de estos cursos no fueron problema, en mi mente pasa algo que no llega a procesar esas cosas o quizás no tuve profesores suficientemente motivadores. Tuve cursos mucho más difíciles pero en los que no me fue mal ni tengo un mal recuerdo porque los profesores, pese al alto nivel que exigían, siempre estuvieron prestos a explicarme y ayudarme en lo posible. Creo que ningún curso es para volar si tienen un profesor que está dispuesto a orientarlos de la mejor forma. Mi gratitud a todos ellos, creo que si en esos cursos no me hubiera ido bien, yo ahora no sería matemático.
¿En qué cursos se sintieron volar?, ¿fue culpa de ustedes, el profesor, el tema?
Gracias por su preferencia, hasta pronto.
Comencemos con la primera vez que sentí que para volar no hacen faltan ni alas ni hierbas alucinógenas. Fue el curso de computación I. En esos tiempos (1997) tener computadora no era algo habitual, de hecho era alarmante ver cómo algunos de mis compañeros no sabían ni encenderla y otros peor no sabían pasar de una línea a otra o copiar y pegar. Sin contar que nuestro laboratorio de cómputo daba pena con esas computadoras viejas y software 100% pirata. Es alucinante pensar que había un procedimiento entre los técnicos para formatear todas las máquinas en caso de que el INDECOPI llegara en operativo. Yo alguna vez tuve computadora en la secundaria pero sólo con jueguitos y cosas simples. Así que el profesor empezó el curso hablándonos de pseudo-códigos y algoritmos. La mayoría voló al toque incluyéndome pero traté de aferrarme a la vida, tratando de estudiar y practicar el mayor tiempo posible pero nada, sin computadora no era fácil. El salón se dividió en dos partes para la práctica: Una de ellas estaba con un profesor displicente, algo "coquetón" con sus alumnas, en ese grupo pasaron absolutamente todos. En el otro grupo, donde me encontraba, era un profesor que era pura finta pero tranqueaba a nuestras pobres mentes. Mis notas no pasaban de 10, un 3 por allí en esos absurdos exámenes que dábamos ¡programar en papel!. Para aquellos que piensen que eso es didáctico, les pido recordar que no todos teníamos el talento ni la práctica para eso. Así que pensé que este sería mi primer jalado de la universidad. Por suerte un mes y algo antes de que acabe el curso mi papá accedió a mis súplicas y me compró una computadora. Con un disco de 800 megas no más pero lo suficiente para practicar. De allí mi ojos empezaron a volverse como los de un lechuzón de tantas amanecidas programando, tratando de salvar mi ya mancillado honor. Y con un 20 en el examen final pude aprobar con ¡10 de promedio!, de forma espectacular como diría Orestes. En mi grupo pasamos dos, uno que pensé que era un genio de la computación pero no, estaba estudiando ingeniería de sistemas en San Marcos, ¡así no valeeeeeeeeee! y yo. Después de ese semestre, los cursos de computación ya no se me hicieron difíciles.
Después el otro curso maldito fue Química 2. El primer curso lo recibí con una súper profesora: Gina Chiarella. No me gustó la química de la academia pero esta profesora era genial. En el segundo ciclo, el curso fue espantoso con un profesor súper nervioso. Yo siempre fiel a la clase, incluso en la época del mundial de Francia 98, en el que a veces yo era el único que iba a clase aunque también se cruzaba con Dragon Ball (de 10 a 12). El imbécil ese dijo, "aah si tienen una buena asistencia, les podría subir un punto si hiciera falta". A mí no me interesaba eso pero igual lo anoté en mi cerebro. Nunca entendí la lógica de la química, realmente me esforzaba pero mi mente no era capaz de procesar ese conocimiento. Luego del final, pasó lo más triste, me faltaba un punto para pasar, le reclamé ese punto al infeliz aquel pero me dijo que no, que no podía hacer eso. En mi cabeza le mandé saludos a su viejita, saqué el Chang de la biblioteca y me encerré en mi casa desde ese viernes hasta el lunes en la mañana en que fue el susti. Felizmente aprobé esa nota, con 10 igual pero honorífico. Mi motivación principal fue el hecho de no poder llevar cursos realmente interesantes como Cálculo Avanzado y Álgebra Lineal I.
Una motivación parecida fue la que me hizo pasar Economía. El profesor de esos tiempos era una persona súper recalcitrante (ver aquí). Allí pasé con más nota (11) pero tuve que ir al susti también.
Los siguientes cursos fueron una saga completa: Análisis Numérico I y II. El profesor era magnífico: Alessandri Canchoa. Era bastante respetable su teoría. El problema es que ese curso es meramente práctico, pero la profesora no sabía explicar nada y se veía que estaba en la calle como el resto de sus colegas de la rama que generalmente tienen un nivel matemático muy bajo en esa época. Lo peor es que estos cursos se cruzaron con mi peor etapa académica (ver aquí). Ambos cursos los pasé con 10, siempre con un parcial desastroso y un final pasando en forma espectacular, en especial el segundo que contra todo pronóstico, necesitaba 13 y saqué esa nota, además que fui el único aprobado en el final. Ah podía acariciar la gloria con mis manos :P.
Sé que para la mayoría de ustedes, algunos de estos cursos no fueron problema, en mi mente pasa algo que no llega a procesar esas cosas o quizás no tuve profesores suficientemente motivadores. Tuve cursos mucho más difíciles pero en los que no me fue mal ni tengo un mal recuerdo porque los profesores, pese al alto nivel que exigían, siempre estuvieron prestos a explicarme y ayudarme en lo posible. Creo que ningún curso es para volar si tienen un profesor que está dispuesto a orientarlos de la mejor forma. Mi gratitud a todos ellos, creo que si en esos cursos no me hubiera ido bien, yo ahora no sería matemático.
¿En qué cursos se sintieron volar?, ¿fue culpa de ustedes, el profesor, el tema?
Gracias por su preferencia, hasta pronto.
lunes, 30 de agosto de 2010
domingo, 29 de agosto de 2010
La Matemática y los Viajes
Cuando estaba en la secundaria, mi curso favorito era por supuesto... la música. Pasaba horas en la sala de ensayo de mi colegio, aprendiendo todo lo que pudiese sobre la música y también varias instrumentos. Quería ser un trombonista clásico y me preparaba para ello. Pero, fue triste el darme cuenta que eso estaba muy fuera de mi alcance. Necesitaba un trombón de al menos mil billetes verdes y profesores particulares que cobraban en esta moneda para entrar al conservatorio por el que incluso se tiene que pagar.
Así que cuando mi papá me preguntó qué iba a hacer con mi vida, después de pensar un poco dije: bueno, estudiaré ingeniería de algo supongo. Mi papá muy entusiasmado me dijo que podía matricularme en el CEPRE-UNI en el segundo semestre de mi quinto de media.
Mientras estaba en este lugar vi desfilar varios profesores excelentes pero ninguno como el profesor de geometría: José Obregón. Un pata que es ingeniero eléctrico y que está enamorado de la geometría. Las clases maravillosas que nos daba terminaron por convencerme que lo mío no es la ingeniería sino la matemática, no podía pasar mi vida sin conocer las cosas maravillosas que allí existían. Vi que la dedución lógica de resultados era un manjar delicioso y difícil de olvidar. Así que cuando tuve que marcar mis opciones de ingreso, de las nueve que ofrecían en el CEPRE, sólo marqué la primera con la opción N2, es decir matemática.
A mi papá no le cayó muy bien la noticia, pese a que él es físico y además fue profesor de nuestra querida facultad. Me decía que en esta profesión iba a pasar muchas penurias como sus colegas que tienen que trabajar en varios lugares para tener una vida decorosa. Hasta me presentó unos cuantos. Mi papá tenía bastante razón y sabiduría en lo que decía, ahora lo sé aún más que en esa época. Necesitaba un argumento fuerte que lo convenciera de que esto era realmente lo mío. Mi papá viajó mucho gracias a su carrera y se podría decir que ese era su mayor orgullo académico. Entonces le dije: Papá, no te preocupes, yo no voy a ser alguien mediocre, yo voy a ser bueno y viajaré antes de que lo hicieras tú en tu época. Él se quedó perplejo y parece que la convicción con la que dije esas palabras ganó el respeto a mi decisión. Así que postulé a matemática, la agarré la segunda vez cuando puse en mis opciones: N2 y N1.
Pasó el tiempo y en quinto año pude sentir que cumplía la promesa que le hice a mi papá aquella vez: me fui becado a España dos meses en el Programa de Cooperación Universitaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Cuando estaba en el avión recordé feliz eso que le había prometido a él.
Esta fue la primera vez que viajé fuera del país y fue debido a mis estudios. En ese viaje aprendí que gracias a nuestras carreras de ciencias es posible conocer el mundo, ganar becas y todo lo demás. Entendí que esos esfuerzos hechos en los primeros años de mi carrera aparentemente inútiles, como no salir, dedicarme a estudiar todos los días, evitar distracciones, etc. fueron realmente valiosos para conseguir eso.
Y luego volví a salir en otras ocasiones, en este caso ya fue por intermedio del IMCA. Fui becado a Brasil para hacer dos cursos de verano en el IMPA. Era la primera vez que veía un instituto matemático de nivel mundial y los monstruos que allí habitan. Después pude ir al Congreso Latinoamericano de Álgebra. como parte de un proyecto del CONCYTEC, que se realizó en Uruguay y su continuación en Argentina. Después obtuve una beca en el CONCYTEC para ir a estudiar a Francia.
Para todos estos viajes no tuve que poner ni un céntimo de mi bolsillo. Cuando uno es estudiante y ve que los estudios son complicados y que a veces hay sacrificios por hacer, uno no es capaz de saber las cosas que se pueden lograr en un futuro. Yo puedo decirles que si le ponen realmente muchas muchas ganas a esto, todo lo demás cae por su propio peso. Nuestra modesta casa de estudios es realmente un trampolín a muchas posibilidades de estudios. Y tampoco la magnitud de las notas pesa demasiado en esto sino la actividad que ustedes presenten. Hay muchas convocatorias que quedan desiertas simplemente porque no hay gente que postule, cada uno de nosotros que quiere acceder a alguna de éstas debe estar viendo estas posibilidades en cada embajada, en la oficina de la OCIC de la UNI encargada de difundir las becas (y que no lo hace con mucha eficiencia).
Así que gente, nunca piensen que el mundo está demasiado lejos de ustedes, ya estudiando aquí, poniéndole mucho empeño y el talento que ya poseen por el hecho de estar en nuestra querida facultad, llegarán a donde ustedes quieran. En ese repaso del curso, en eso de preguntar a los profesores, en eso de querer saber más de lo que se les imparte en la universidad, en ese tono que te perdiste por no dejar pasar una clase sin aprender, en ese examen para el cual estudiaste mucho, en todas estas cosas se encuentra tu boleto para salir al mundo a hacerlo tuyo.
Así que adelante, a ser mejores cada día que todo su esfuerzo tendrá su recompensa.
Hasta la próxima queridos amigos
Así que cuando mi papá me preguntó qué iba a hacer con mi vida, después de pensar un poco dije: bueno, estudiaré ingeniería de algo supongo. Mi papá muy entusiasmado me dijo que podía matricularme en el CEPRE-UNI en el segundo semestre de mi quinto de media.
Mientras estaba en este lugar vi desfilar varios profesores excelentes pero ninguno como el profesor de geometría: José Obregón. Un pata que es ingeniero eléctrico y que está enamorado de la geometría. Las clases maravillosas que nos daba terminaron por convencerme que lo mío no es la ingeniería sino la matemática, no podía pasar mi vida sin conocer las cosas maravillosas que allí existían. Vi que la dedución lógica de resultados era un manjar delicioso y difícil de olvidar. Así que cuando tuve que marcar mis opciones de ingreso, de las nueve que ofrecían en el CEPRE, sólo marqué la primera con la opción N2, es decir matemática.
A mi papá no le cayó muy bien la noticia, pese a que él es físico y además fue profesor de nuestra querida facultad. Me decía que en esta profesión iba a pasar muchas penurias como sus colegas que tienen que trabajar en varios lugares para tener una vida decorosa. Hasta me presentó unos cuantos. Mi papá tenía bastante razón y sabiduría en lo que decía, ahora lo sé aún más que en esa época. Necesitaba un argumento fuerte que lo convenciera de que esto era realmente lo mío. Mi papá viajó mucho gracias a su carrera y se podría decir que ese era su mayor orgullo académico. Entonces le dije: Papá, no te preocupes, yo no voy a ser alguien mediocre, yo voy a ser bueno y viajaré antes de que lo hicieras tú en tu época. Él se quedó perplejo y parece que la convicción con la que dije esas palabras ganó el respeto a mi decisión. Así que postulé a matemática, la agarré la segunda vez cuando puse en mis opciones: N2 y N1.
Pasó el tiempo y en quinto año pude sentir que cumplía la promesa que le hice a mi papá aquella vez: me fui becado a España dos meses en el Programa de Cooperación Universitaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Cuando estaba en el avión recordé feliz eso que le había prometido a él.
Esta fue la primera vez que viajé fuera del país y fue debido a mis estudios. En ese viaje aprendí que gracias a nuestras carreras de ciencias es posible conocer el mundo, ganar becas y todo lo demás. Entendí que esos esfuerzos hechos en los primeros años de mi carrera aparentemente inútiles, como no salir, dedicarme a estudiar todos los días, evitar distracciones, etc. fueron realmente valiosos para conseguir eso.
Y luego volví a salir en otras ocasiones, en este caso ya fue por intermedio del IMCA. Fui becado a Brasil para hacer dos cursos de verano en el IMPA. Era la primera vez que veía un instituto matemático de nivel mundial y los monstruos que allí habitan. Después pude ir al Congreso Latinoamericano de Álgebra. como parte de un proyecto del CONCYTEC, que se realizó en Uruguay y su continuación en Argentina. Después obtuve una beca en el CONCYTEC para ir a estudiar a Francia.
Para todos estos viajes no tuve que poner ni un céntimo de mi bolsillo. Cuando uno es estudiante y ve que los estudios son complicados y que a veces hay sacrificios por hacer, uno no es capaz de saber las cosas que se pueden lograr en un futuro. Yo puedo decirles que si le ponen realmente muchas muchas ganas a esto, todo lo demás cae por su propio peso. Nuestra modesta casa de estudios es realmente un trampolín a muchas posibilidades de estudios. Y tampoco la magnitud de las notas pesa demasiado en esto sino la actividad que ustedes presenten. Hay muchas convocatorias que quedan desiertas simplemente porque no hay gente que postule, cada uno de nosotros que quiere acceder a alguna de éstas debe estar viendo estas posibilidades en cada embajada, en la oficina de la OCIC de la UNI encargada de difundir las becas (y que no lo hace con mucha eficiencia).
Así que gente, nunca piensen que el mundo está demasiado lejos de ustedes, ya estudiando aquí, poniéndole mucho empeño y el talento que ya poseen por el hecho de estar en nuestra querida facultad, llegarán a donde ustedes quieran. En ese repaso del curso, en eso de preguntar a los profesores, en eso de querer saber más de lo que se les imparte en la universidad, en ese tono que te perdiste por no dejar pasar una clase sin aprender, en ese examen para el cual estudiaste mucho, en todas estas cosas se encuentra tu boleto para salir al mundo a hacerlo tuyo.
Así que adelante, a ser mejores cada día que todo su esfuerzo tendrá su recompensa.
Hasta la próxima queridos amigos
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